Slo el 61% de la deuda en pesos fue renovada en el ltimo canje de pesos, estando la mayor parte en manos del propio Estado. Por qu el fantasma del Plan Bonex vuelve a estar en el escenario econmico local.

19 Noviembre de 2022 14.54

Comienza el mundial y el clima econmico en el pas est enrarecido. Desde hace meses, hay quienes vaticinan que el campeonato ser la gran oportunidad para el Gobierno de sincerar una devaluacin que es cada vez ms difcil de evitar. Al mismo tiempo, incluso el precio de mercado del dlar luce atrasado segn muchos actores, que creen que no falta poco para que se d un nuevo salto discreto como a mitad de ao para al menos acompaar el ritmo de la inflacin. Y acaso como si se tratara de profecas autocumplidas, ambos eventos parecen estar realmente a la vuelta de la esquina.

Antes de analizar los acontecimientos de hoy debe recordarse que la corrida cambiaria que tuvo lugar en el marco de la renuncia del ministro Martn Guzmn, en realidad, pareca sincerar el hecho de que el precio del dlar no haba seguido el ritmo de la inflacin previa. Pero lo que ocurri a partir de entonces, pese a la aceleracin inflacionaria, no fue una depreciacin de la moneda acorde con ella, sino nuevamente una estabilizacin del precio del dlar. A juzgar por las subas de esta semana, la tranquilidad del dlar parece terminada.

Incluso aunque el dlar libre no superara los 300 pesos, sin embargo, la presin devaluatoria sobre el dlar oficial ha venido creciendo cada vez ms. El invento del dlar soja para incentivar a los exportadores le hizo ganar algunas reservas al Gobierno en el corto plazo, pero al costo no solamente de deber ms pesos de cara al futuro sino tambin de gastrselos con los sectores que estaban habilitados a importar al precio ficticio fijado por las autoridades. Para combatir esa sangra, se impuso un nuevo sistema que en la prctica frena estas importaciones. Nada de esto es gratuito, sin embargo, y genera la paralizacin de la economa no solamente por el consumo que las personas no pueden hacer sino tambin por los insumos que industrias y servicios necesitan para funcionar pero no pueden conseguir.

Dlar soja.

En ese contexto, la semana pasada pas desapercibido un evento sintomtico de las dificultades que enfrenta el Gobierno en relacin a la confianza de los mercados de cara al ao que viene: el canje de deudaque deba pagarse hasta fin de ao. El Ministerio de Economa pate 930.000 millones de pesos en vencimientos para el ao que viene y que sirven para financiar el dficit fiscal, que es lo que fue reportado en los medios de comunicacin y que podra ser interpretado como un xito. Sin embargo, la parte de la noticia que no trascendi fue que casi 600.000 millones de pesos s debern ser pagados porque sus tenedores decidieron no entrar al canje. En los hechos, solo el 61% de la deuda fue renovada: este nmero no parece a primera vista indicativo de un mercado donde haya confianza generalizada en el Gobierno.

El panorama se agrava cuando se consideran dos elementos adicionales de este canje: la generosa oferta que realizaba el Gobierno y la alta proporcin de tenedores pblicos de deuda.En efecto, los bonos fueron en esta oportunidad emitidos en moneda dual, lo que significa que los inversores recibirn un pago ajustado a la evolucin de la tasa de inters en pesos o al tipo de cambio, lo que los beneficie ms; esto asegura, en la prctica, que s o s ganarn al no perder contra la inflacin ni contra el dlar. Pero por otro lado, alrededor del 60% de la deuda que venca estaba en manos de tenedores pblicos, es decir de organismos como la ANSES y el propio Banco Central, lo cual sugiere que han sido solo ellos los que han entrado al canje. Es improbable que el Estado acte contra s mismo: la nica conclusin posible es, entonces, que los privados empiezan a desconfiar de un Gobierno cada vez ms dbil.

Alberto Fern
Alberto Fernndez en el Coloquio de IDEA.

Queda alguien en el sector privado, entonces, que crea en este cuarto gobierno kirchnerista? Luego de varios meses en los que los inversores apostaron a la deuda pblica de corto plazo por sus altos rendimientos, el crdito privado parece estar llegando a su fin: el boom de plazos fijos del ltimo tiempo se apaga a medida que el dlar se percibe como cada vez ms atrasado y destinado a explotar. De cara al futuro inmediato, sin embargo, este desarme formal e informal de posiciones es peligroso en la medida en que puede desencadenar un efecto Puerta 12. Si los actores perciben que algo ocurrir, actuarn en consecuencia; y si perciben que podrn ganar con el dlar libre ms que con ningn otro instrumento, invertirn en l y seremos testigos de una nueva corrida.

La bola de nieve de plazos fijos y deuda pblica que ha impulsado el kirchnerismo acarrea, sin embargo, un riesgo mayor: el de una confiscacin de depsitos por el miedo a una escalada hiperinflacionaria. Si el Gobierno debiera cancelar el actual stock de pasivos remunerados, la emisin de pesos sera tan fuerte que con seguridad se veran ndices de aumentos de precios como no se dan desde 1989-1990, aos que el Gobierno y la sociedad preferiran con toda seguridad dejar atrs. Los memoriosos recordarn cmo termin aquella historia: con el famoso Plan Bonex. Y as como el gobierno de Carlos Menem forz al pblico a recibir bonos a cambio de sus depsitos, luce cada vez ms difcil la idea hoy de desactivar una bomba como la presente sin recurrir a una accin como esa.

Y la frutilla del postre, la que corona el grave problema de la deuda pblica, es la negativa del kirchnerismo a atacar el problema de raz: el alto nivel de dficit causado por los altos niveles de gasto. Tanto una hiperinflacin como un Plan Bonex agregaran nuevos traumas a la ya traumada sociedad argentina, pero no la eximiran de sufrirlos nuevamente en el futuro en la medida en que el Estado contine sistemticamente gastando ms de lo que recauda. Hasta que no se ataque algn da el problema del dficit fiscal, seguiremos viviendo en un loop infinito de dao e irresponsabilidad.

Nubarrones en el Banco Central: un canje que fracas y un futuro incierto para los depsitos