El Misterio de Margarita Chi

La petulancia y el morbo nos llevó a aceptar una oferta irrechazable de tío Gustavo: invocaríamos al espíritu de una antigua curandera maya de nombre Margarita Chi. Eso fue suficiente motivo para abordar su camioneta descapotada Dodge 76 color azul pavo que usaba para salir de campo.

La adrenalina corría por la sangre de la familia Castrejón. Mi amigo Gus padecía una alergia al alcohol y no podía beber, así que fomentaba nuestra amistad de otras maneras. Flaco y de pelo largo, Gustavo era uno de los líderes del grupo porque también era aventurero, manejaba skateboard y mantenía cautiva una boa en el fondo de la piscina de su casa.

El Misterio de Margarita Chi