“Una voz ‘bonita’ no te garantiza un papel”

Sola en el atril aislada y ante un micro, un guion y una pantalla en la que intenta clavar bilabiales en cada take. Nonia de la Gala (Sevilla, 1970) desde hace más de 30 años se imbuye en los personajes y se mimetiza. Desde psicópatas a dibujos animados, forjan la trayectoria de esta camaleónica actriz que lo mismo da vida a Lady Macbeth que a la amante de una telenovela turca. Nonia no sólo tiene una voz privilegiada, también hace magia. Transporta a través de la pantalla, y lo hace al woodianesco estilo de La rosa púrpura del Cairo… (o casi). Si no que se lo digan a los niños, que no imaginan que es ella, y no Minnie, la que tiene esa voz fuerte, inocente y cantarina. ¡Bendita ingenuidad… y bendita profesionalidad!

–Andalucía es una de las plazas fundamentales del doblaje en España. ¿Hay reconocimiento de ello o quedan muchas reivindicaciones por hacer?



–En la actualidad creo que sí goza del reconocimiento que merece. En Andalucía se trabaja para todas las televisiones nacionales y plataformas digitales de TV hace muchos años. Ya quedan muy atrás los tiempos en los que, por ejemplo, el acento era un problema. Reivindicaciones siempre quedan: más películas, que nunca bajen los controles de calidad y menos intrusismo profesional. Esas prácticas de cualquier cosa vale para arrastrar público a la taquilla disminuyen la calidad global de un trabajo.

–¿Qué se dobla en Andalucía hoy día?

–Absolutamente de todo. Producciones de muchas nacionalidades distintas. Desde las típicas películas norteamericanas de sobremesa, a culebrones turcos, series infantiles y juveniles, dramáticas, documentales, docu-realities, videojuegos, audioguías, campañas publicitarias… Capítulo aparte merece Dragon Ball, probablemente nuestro trabajo más conocido a nivel nacional gracias a sus fans. Han crecido con la serie, pero nosotros también. Yo he tenido casi la misma edad que mi personaje Bulma en cada etapa. Por cierto, una primicia: Dragon Ball Super: Super Hero, la nueva película de Dragon Ball, se estrenará en España el 2 de septiembre. Y en su versión en castellano llevará nuestras voces. Las de los actores andaluces originales. Ha sido doblada en Sevilla por DASARA Producciones en los Estudios Alta Frecuencia.

–¿Por qué destaca a nivel internacional el doblaje español?

–Tiene fama de ser uno de los más cuidados. Si en una plataforma digital eliges una serie de éxito y seleccionas el audio verás que en Francia, Italia o Alemania también se dobla muy bien. Otra cosa es lo que se trabajen el ajuste.

–¿Por qué en otros países no hay tanta cultura de doblaje como en España?

–Quizás porque cuando la producción ajena que se exhibía era mucho menor, dado que algunos países son casi bilingües, optaban por subtitular. Hoy el panorama ha cambiado con las plataformas digitales. Ahora se incluyen las fichas de doblaje al final, que es un pequeño reconocimiento a nuestro trabajo. Y creo que buena parte del éxito a nivel internacional es el llegar a toda la población sin excepción. El doblaje facilita que cualquier espectador pueda disfrutar una producción de otra nación sin necesidad de conocer su lengua.

–Hay quienes creen que el bajo nivel en idiomas durante generaciones en España es consecuencia, en parte, a que se han doblado todas las producciones, cuando hay países como Portugal que no lo hacen y destacan por el nivel de bilingüismo. ¿Puede ser este uno de los motivos?

–No, me niego en redondo a respaldar esa teoría. Para mí es un problema de nuestro sistema básico educativo, que al menos durante las décadas de los 70, 80 y 90 era lamentable en la enseñanza de idiomas. Los profesores rara vez eran nativos y no existía la práctica del idioma. Sólo nos enseñaban gramática teórica, algo de vocabulario y la conjugación de los verbos. Con suerte, algún listening. ¿Cómo demonios vas a aprender un idioma que no es el materno sin practicar hasta caerte de espaldas? Es imposible. Culpar al doblaje es querer hacer daño gratuito a una profesión que intenta hacer un trabajo muy digno. Nadie les obliga a seguir producciones dobladas. Yo defenderé siempre la libertad de elección del espectador.

“Culpar al doblaje del bajo nivel de idiomas en España es querer hacer daño gratuito a una profesión que intenta hacer un trabajo muy digno”

–¿Cuánto aficionado llega a ser profesional?

–Muy pocos. Aquí se puede hablar de la selección natural del atril. Al ser un trabajo tan artesanal, tan híper especializado y tan difícil, pocos llegan a ser profesionales. Es muy sacrificado, porque para vivir de este oficio exclusivamente tienes que doblar muchísimo. Y para eso tienes que encerrarte muchas horas en una sala de grabación. En Andalucía habrá un colectivo de unos 70 actores. Mientras los pioneros, hace treinta y tantos años, no seríamos más de 50. Ha crecido poco.

-¿Qué hay que tener para ser actor/actriz de doblaje?

–Lo principal, mimbres o madera de actor/actriz. Capacidad interpretativa, ductilidad, una buena vocalización, buena sincronía, buen oído, … Una voz bonita ayuda, pero no te va a garantizar jamás un papel.

–Muchos niños han crecido con Disney. Ser la voz de Minnie Mouse supone ser responsable de muchas sonrisas y de que los pequeños identifiquen al personaje con el actor. ¿Lo ha pensado alguna vez?

–Sí, ¡muchas! Desde que tenemos feedback con los espectadores, mucha gente me dice lo que disfrutan sus hijos, sobrinos, … Es la mejor parte, porque sin espectadores, ¿para qué o para quién doblaríamos?

–¿Cómo ha afectado la pandemia?

–Mucho. Antes doblábamos varios actores pegados en el atril, porque hay un solo micro para todos. Eso es inviable con el Covid. Hacerlo en casa es lo único seguro al 100%, pero es muy difícil hacerlo bien. Duplica tu trabajo, tu desembolso económico y tu esfuerzo. En sala, se hace de forma ocasional, pero se tarda una eternidad

–Cuando un actor se hace con la voz de un personaje y deja la profesión o fallece, ¿cómo se sustituye para que no sea traumático para la audiencia?

–Se hace un casting hasta encontrar la voz más parecida. Es una cuestión de respeto al espectador. Si la nueva voz difiere un poco o mucho, se enfada. Con razón.

“Una voz ‘bonita’ no te garantiza un papel”