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Elon Musk pulveriza rcords de todo tipo. Esta vez, sin embargo el mrito ha sido reducir a una velocidad de vrtigo el valor de una compaa y la confianza de toda su plantilla en un espectculo sin parangn

Elon Musk, a la izquierda y el logo de Twitter en las oficinas de la compaa.FREDERIC J. BROWN; CONSTANZA HEVIAAFP

Destruir 27.600 millones de dlares (26.700 millones de euros) de una empresa en una semana no es fcil. Es, para entendernos, el equivalente de pulverizar dos veces todo el valor burstil de Telefnica y quedarse todava con 3.000 millones de euros de calderilla. Pero eso es lo que ha logrado Elon Musk. El hombre ms rico del mundo compr Twitter por 44.000 millones de dlares el 27 de octubre; ocho ms despus, el 4 de noviembre, la revista financiera Barron’s estimaba que el valor de la empresa era de 17.600 millones de dlares (17.000 millones de euros).

En ese periodo, la evolucin de la plantilla de Twitter ha sido an ms catastrfica. La empresa tena unos 7.500 empleados el 24 de octubre. Despus, Musk ech a aproximadamente a la mitad. Los despidos dieron un elemento extra de publicidad negativa a la empresa, dado que muchos de los trabajadores se encontraron con que haban sido despedidos cuando no pudieron entrar en su correo electrnico. En realidad, sa es una mantera relativamente frecuente de llevar a cabo despidos en masa en EEUU, especialmente en empresas de Silicon Valley. Pero Twitter tiene una diferencia: desde que la compr Musk, la imagen de la empresa se ha despeado.

No solo se ha despeado la imagen Twitter. Tambin la riqueza de Musk. Y la de sus dems empresas. Desde la compra, Tesla ha perdido 133.000 millones de dlares (ms que lo que vale ninguna empresa espaola), hasta quedar en un valor de 569.000 millones de dlares. El fabricante de coches elctricos ha visto cmo Berkshire Hathway, el conglomerado de Warren Buffett – al que uno de los socios de Musk, Peter Thiel, ha calificado de “abuelo psicpata” – le adelantaba en el rnking de las empresas ms valiosas del mundo. Y el patrimonio de Musk caa en 27.000 millones, de los 212.000 a los 185.000, segn el ndice de multimillonarios que elabora la agencia de noticias Bloomberg. De hecho, el dueo de Twitter est a solo 20.000 millones de dlares por delante del francs Bernard Arnault (el dueo de LVMH) en la lista de los ms ricos del mundo. Cierto: 20.000 millones de ventaja es una monstruosidad. Pero el 27 de octubre, Musk iba 70.000 millones por delante.

Los ms de 3.000 despidos de Twitter realizados por Musk apenas solo fueron una parte de la limpieza de la compaa. Apenas haba terminado esa ronda de despidos, la empresa ech a la mayor parte de los 9.000 trabajadores contratados que no estaban en nmina, y Musk anunci el final del teletrabajo de toda la plantilla con carcter inmediato. Lo hizo, adems, con un correo electrnico enviado a las dos de la madrugada, lo que, lgicamente, haca imposible su cumplimiento para una gran parte de los trabajadores que no estaban en aquel momento en el rea metropolitana de San Francisco, donde se encuentra la empresa o, simplemente, despierta.

Y, finalmente, el jueves, el dueo de la empresa envi a los supervivientes un ultimtum por email en el que les informaba de que deberan comprometerse a trabajar “largas jornadas de trabajo con gran intensidad” o, de lo contrario, seran despedidos con una indemnizacin de tres meses. El texto tena forma de cuestionario, pero en l solo caba responder en la casilla del ‘s’. La respuesta de la mayor parte de los empleados fue no responder, con lo que se supone que se van a ir a la calle.

El resultado es que la sede de Twitter est cerrada, y no abrir, como poco, hasta el lunes. La empresa est en el caos. Segn algunas informaciones sin confirmar, solo 900 de los 7.500 trabajadores de la compaa siguen trabajando para ella. Es una cifra totalmente insuficiente para mantener las operaciones en curso de la empresa y, tambin, para mantener los sistemas de moderacin de contenidos. Musk ha convertido a Twitter en un caos, en el que las cuentas falsas proliferan, a veces afectando a empresas de la talla de la farmacutica Elli Lilly, y en el que las grandes agencias de medios estn recomendado a sus clientes que suspendan sus campaas publicitarias en la plataforma por el riesgo reputacional que supone una red llena de cuentas fraudulentas y los grupos extremistas. Entretanto, Musk acta en Twitter como un adolescente,difundiendo bulos, atacando personalmente a lderes polticos, y culpando del desplome de los ingresos publicitarios a la mala situacin de la economa y a grupos misteriosos y secretos que, dice, han lanzado una campaa en contra de la plataforma.

Cuando, un da antes de empezar a gestionar la empresa, Musk apareci a la entrada de Twitter con un lavabo, en una muestra ms de su extrao sentido del humor, a nadie se le ocurri pensar que era porque iba a tirar por el desage la red social favorita de lideres de opinin – periodistas, polticos, y personalidades de relevancia pblica – en cuestin de das. Lo de irse por el desage no es cuestin de broma: Twitter podra suspender pagos en las prximas semanas tal y como el propio Musk ha reconocido. Construir cohetes o coches elctricos es, as pues, una tarea mucho ms difcil que gestionar una red social.

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Cmo destruir Twitter en tres semanas: de 7.500 trabajadores a 900; y de 44.000 milllones, a 17.000