El 28 de agosto del pasado verano Dolores Redondo viaj a Galicia con su marido y su hija de diecisiete aos. Su hermana estaba embarazada, iba a salir de cuentas y ella se ofreci a cuidar de su sobrina de dos aos mientras su hermana se recuperaba.

Esa noche, la hermana de Dolores sinti una contraccin tan fuerte en la ducha que la oblig a echarse en el suelo. “Ya viene la nia!”, grit. Entre todos la tumbaron en el sof mientras llegaba una ambulancia. Dolores no tuvo tiempo ni de quitarse los anillos. Mand a su marido y a su cuado a por agua caliente y paos. La nia ya asomaba. Comprob que no tuviera el cordn umbilical enredado en el cuello, tir suavemente de un hombro y trajo a su sobrina a la vida.

“Cuando alc el cuerpecito de Leire not cmo sus pulmones se hinchaban y rompa a llorar. Es la sensacin ms alucinante que he tenido nunca”, dice. “Esto no se lo haba contado an a nadie. Solo lo saba mi familia. Aquella noche se despert mi hija, mi otra sobrina… Ver a todas las mujeres de mi familia reunidas en el saln en ese momento fue maravilloso. Me sent como una chamana!”.

De qu trata la nueva novela de Dolores Redondo

Hay que ser valiente para asistir a un parto solo con la ayuda del instinto…

He tenido dos hijos y ms o menos sabes cmo funciona, pero verte en esa situacin de emergencia es otra historia. De pronto me lleg como una sabidura infusa y me dej guiar por la intuicin. Me sorprende lo poco que sabemos del nacimiento y de la muerte. Todos nacemos y todos vamos a morir, y sin embargo no estamos preparados para ello. No nos ensean ni a ayudar al que nace ni a acompaar al que muere. Creo que no lo hacemos bien.

Es importante gestionar bien la muerte de tus seres queridos. Si no lo haces, quedan cosas pendientes que tarde o temprano salen. El ritmo de hoy en da nos empuja a pasar pgina rpido. Como si la muerte fuera algo que solo le ocurre a los dems. Muchas personas no son capaces de asimilar la muerte, necesitan un tiempo. No vale tomarse unas pastillitas para calmarse. El duelo que no se llora regresa una y otra vez. Lo s porque lo he visto.

La muerte est muy presente en tus novelas.

Marc mi infancia. Mi hermana de tres aos muri cuando yo tena cinco. Mi to a los cuarenta, cuando yo tena siete… Mi padre era marino y cada vez que sala a navegar se despeda como si no fuera a volver. Cuando muri mi hermana, estaba faenando el bacalao Terranova, en Saint-Pierre-et-Miquelon. La nia ya haba muerto en brazos de mi madre cuando l pudo regresar. Jur que no volvera a irse tan lejos, pero era el nico trabajo que haba.

Conoca a muchos nios que haban perdido a su padre en el mar. Era algo comn cuando yo era nia, en Pasajes, los nios hurfanos y las mujeres viudas. Lo quieras o no, eso conforma tu carcter.

Quin es John Biblia, el psicpata sobre el que gira la accin de tu nueva saga Esperando al diluvio?

Es un personaje real que asesin a tres mujeres en Glasgow entre 1968 y 1969. Las conoci en la misma discoteca, Barrowland, las forz sexualmente y las estrangul. Todas tenan la menstruacin. Sus asesinatos seguan un mismo patrn. John Biblia nunca fue identificado ni capturado a pesar de tener a toda la polica britnica detrs de l. Hay sospechas de que cometi ms crmenes en los aos posteriores, y podra seguir vivo. Su caso an sigue abierto. En Reino Unido es un asesino muy conocido, una especie de Jack el Destripador.

“Mi madre siempre haca las paces con mi padre cuando sala para ir al mar, por si no regresaba”

Cmo te metes en la piel de un asesino tan sdico?

Al principio no quera que tuviera mucho protagonismo, pero no poda quitarme de la cabeza la pregunta: por qu actuaba as? Acud a un psiquiatra experto en abusos, le cont todo lo que saba de John Biblia y cmo cometa sus crmenes, sin decirle quin era, para que tratase de explicarme su comportamiento y la causa de su trastorno. En base a esas ideas, constru la novela.

Decid que tambin tena que contar el dolor del que provena la enfermedad y la ferocidad del psicpata. Quera llamar la atencin sobre lo importante que es evitar que los nios sufran. Esto no justifica a los malvados, ni mucho menos, pero cuando alguien sufre un terrible dolor en su infancia es ms probable que se convierta en un monstruo en el futuro.

No te da miedo entrar en ese territorio oscuro?

Claro que s, pero mi trabajo como novelista es intentar ir un paso ms all. Sin duda, hay muchas cosas terribles en el mundo, pero creo que es fundamental entenderlas para intentar evitarlas, no mirar hacia otro lado.

En el prlogo hablas del “placer que sigue producindome seguir sometida a la dulce tortura de salir indemne de todas las catstrofes que mi mente se empea en imaginar para robarme el sueo”.

Te aseguro que no me atrevo ni a nombrar mis pesadillas. Creo que fue Mark Twain quien dijo: “He vivido algunas cosas terribles en mi vida, muchas de las cuales nunca ocurrieron en realidad”. A m me pasa algo parecido. Algunas cosas que se me pasan por la cabeza son tan estrambticas que espero que jams sucedan. Otras, las ms comunes, se nos ocurren a todos y tienen que ver con la prdida de nuestros seres queridos…

Vuelvo a mi padre. Saber que cuando sala de casa para ir al mar poda no regresar jams era una angustia horrorosa. Recuerdo que mi madre siempre haca las paces con l antes de salir de casa. Esa costumbre la mantengo: trato de no irme a la cama enfadada con los mos.

“Desde los 15 a los 18 aos no vi a mi padre, navegaba en frica y no poda volver a casa. Ni en mi Primera Comunin, ni en las nochebuenas…”

No concibo una vida ms dura que la del marino, pero la de las mujeres que le esperaban en casa, tela…

Mi madre, mis tas, mis vecinas… Eran mujeres fuertes por necesidad. Mujeres viudas con un marido que estaba en alguna parte del ocano y al que apenas vean. Yo crec en una sociedad matriarcal donde las mujeres administraban, decidan, educaban a los hijos… Recuerdo cmo se ayudaban entre ellas. Cmo las vecinas llamaban a la puerta de noche si haba algn problema. Cmo se comparta el pescado cuando algn hombre volva del mar. Para colmo, mi padre vivi la crisis industrial de principios de los 80. Era contramaestre, y por primera vez en su vida se qued sin trabajo.

Para los hombres acostumbrados a la rudeza del mar, el paro era vergonzoso. Me recuerda a la desesperacin de Los lunes al sol. Desde los quince a los dieciocho aos no lo vi, navegaba en las costas africanas y solo descansaba algunos das en Canarias. Iba mi madre a verle, no tenamos dinero para viajar todos hasta all. No pudo estar en mi Primera Comunin, ni en las nochebuenas y los cumpleaos.

Eres capaz de controlar tu imaginacin cuando se escapa a lo tenebroso?

He aprendido a accionar resortes de seguridad para ponerle freno y no hacerme dao. A veces tengo que decir: hasta aqu he llegado, basta ya de pensar esto. Los que escribimos estamos a menudo en el filo de la navaja.

Sabes cuando alguien dice “esto no quiero ni pensarlo”? Pues los escritores lo pensamos, nos sumergimos en esa posibilidad que nadie quiere ni imaginar. Qu pasara si la persona que ms quiero tuviera una enfermedad incurable, o si mi marido desapareciese y no encontrasen su cadver, o si tuviera que enterrar a mi hija adolescente…? Como escritora, a veces tengo que ponerme en esa situacin para poder transmitir las emociones que quiero contar.

Ese sufrimiento pasa factura?

Es inevitable. Cuando tengo que escribir sobre una de estas escenas dolorosas, me invade una tristeza que no puedo disimular. Mi marido y mis hijos me lo notan en la mesa a la hora de comer. Menos mal que esto suele durar dos o tres das…

Recuerdo cuando la actriz Lola Herrera contaba que representar cada da en el teatro Cinco horas con Mario le afect tanto que tuvo una depresin. Imagnate, todos los das simulando que hablas con tu marido muerto puede convertirse en un duelo real. Cuando escrib la Triloga del Baztn haba un personaje al que le tena mucho cario, pero tena que matarle para conseguir el punto dramtico que buscaba. Me qued desolada.

“He recogido ese ambiente gris del Bilbao de los 80, el terrorismo, la herona, la decadencia industrial…”

La novela est ambientada en el Bilbao de 1983, hasta donde el inspector Noah Scott sigue la pista del asesino, cmo era la ciudad entonces?

Yo viva en Pasajes, una ciudad tambin pesquera e industrial, pero por entonces ms deprimida que Bilbao. He recogido ese clima portuario de atmsfera gris, con una poderosa pero decadente actividad comercial, donde la herona barri a una generacin entera y el terrorismo afectaba a la vida diaria. La presin policial se senta en la calle. Haba que salir con cuidado porque si estabas en el sitio equivocado podas tener una desgracia.

En el 83 tenas 14 aos, cmo eras de adolescente?

Era la hermana mayor, muy responsable de mis hermanos pequeos, muy seria para mi edad. Lea muchsimo. Recuerdo que fue la edad de mi despertar a la msica. Me encantaba Nik Kershaw. Fue cuando sali su cancin “Wouldn’t It Be Good”. A la vez sonaba Mocedades, que era lo que se escuchaba mayoritariamente en el patio de vecinos. Recuerdo una adolescencia preocupada por lo que perciba a mi alrededor.

Qu pensabas del mundo?

No me gustaba. Me daba cuenta del machismo que haba. Tena un amigo que estudiaba una titulacin en Fro Industrial. A m me gust y fui a informarme al politcnico martimo pesquero. La seora que me atendi me pregunt: “Es para tu hermano?”. Le dije que no, que era yo quien quera estudiar. Me dijo: “T no puedes estudiar esto. No puedes ir a la mar”. “Por qu?”, dije. “Porque eres una chica”. Recuerdo que tena fe en que las cosas iban a cambiar, en que vendra una apertura en todos los sentidos.

“Cuando era adolescente pensaba que el mundo sera mucho mejor de lo que es ahora. Seguimos siendo una sociedad retrgrada y cotilla”

Y no ha sido as?

Me ha decepcionado la evolucin de la sociedad en los ltimos cuarenta aos. Ahora cada uno puede salir a la calle como le parezca y decir lo que quiera, pero creo que en el fondo seguimos siendo una sociedad retrgrada y cotilla que se alimenta de juzgar a los dems. A eso me refiero. Esperaba que todo eso que aborreca en mi adolescencia ya no existiese, pero sigue ah, en la televisin, en las redes sociales. Odio esa actitud chismosa.

Lo que ves te hace escptica?

No, no pierdo la ilusin. Soy optimista y vivo rodeada de optimistas que me han hecho mejor persona. Intento relativizar las desgracias que ocurren en el mundo. Me afectan, por supuesto, pero no permito que un clima alarmista y paranoico me entristezca o afecte al humor de mi familia, ni que ensombrezca la mesa cuando comemos.

“Desde que he aprendido a ser paciente, vivo mucho mejor”

En qu aspecto has mejorado ms como persona?

Hay algo en lo que he trabajado mucho, con buenos resultados. Antes era terriblemente impaciente porque tambin soy inconformista. Crea que ser paciente supona asumir algo como inevitable y quedarte parado, pero estaba en un error. Mi propia impaciencia me conduca a la insatisfaccin. Mi cabeza iba a un ritmo y la realidad a otro distinto.

En la vida hay que encontrar un ritmo comn. Desde que he aprendido a ser paciente, vivo mucho mejor. No es que est al nivel del santo Job, pero s que en el dominio de uno mismo, en saber aplacar tus nervios cuando es necesario, hay ms triunfo que en salirte con la tuya.

Eres capaz de quedarte parada, sin nada que hacer?

Eso no. Siempre tengo tareas pendientes, y me gusta. Soy muy laboriosa. Seguro que el final de mi vida me pillar con un montn de cosas por hacer. A mi marido ya le he dicho lo que quiero que ponga en mi epitafio: “Ya?”.

Dolores Redondo: “De adolescente pensaba que el mundo sera mejor de lo que es ahora. Seguimos siendo una sociedad cotilla y retrgrada”